Morelia, Michoacán
En México, alrededor del 50 por ciento de los estudiantes de postgrado son mujeres, pero solo el 30 por ciento de los puestos directivos y grados consolidados de investigación científica son ocupados por ellas.
Así lo señaló la titular del Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación (Icti), Alejandra Ochoa Zarzosa.
Detalló que la insuficiencia de oportunidades para un desarrollo personal y profesional en la ciencia que enfrentan las mujeres lleva a que muchas cambien su ocupación prioritaria o hagan eternas estancias postdoctorales que no aseguran una práctica adecuada de la labor científica.
Estos indicadores muestran que “algo está pasando” en el campo de la ciencia que limita las oportunidades para las mujeres.
En Michoacán, el registro de investigadores asciende a 961, y el 38 por ciento son mujeres, lo que se encuentra cercano a la media nacional.
“Necesitamos estrategias y políticas públicas que hagan que las niñas vean a la ciencia como una posibilidad, que las adolescentes no renuncien a sus sueños de ser parte de la ciencia y que las mujeres se mantengan activas, estrategias y políticas públicas que deben ir desde la educación básica”, explicó.
Plantilla de investigación científica, envejecida y sin interés por jubilarse
Múltiples factores juegan en contra de las mujeres interesadas en el desarrollo científico, desde la ausencia de un sistema de cuidados, que les aisla durante la maternidad, hasta el techo de cristal, que hace complicado que asciendan en grados, salarios y responsabilidades.
A esto se suma la crisis que afrontan México y Michoacán por el envejecimiento de sus científicos y la no renovación de estos recursos humanos, que se traduce en falta de espacios para las nuevas generaciones, especialmente las mujeres.
Y es que entre 60 y 70 por ciento de los investigadores en las grandes instituciones del nivel superior en México y Michoacán están en edad de jubilarse, pero no lo hacen.
El esquema salarial y de prestaciones que para los investigadores y científicos en activo ofrecen las universidades, aunado a una insuficiente política de promoción de jubilaciones, acentúa la permanencia de los investigadores en sus cargos.