Morelia, Michoacán/Félix Madrigal/ACG
En el Congreso de Michoacán, mientras avanza la lectura del dictamen de la Ley de Búsqueda de Personas Desaparecidas, las madres buscadoras esperan el momento en que los diputados decidan su futuro. Entre ellas está Norma Lilia Villagómez Romero, quien llegó con una historia que comenzó hace más de cuatro años y que todavía no tiene respuesta: la desaparición de su hijo, Eduardo Herrejón Villagómez.
Para Norma, la discusión de esta ley no es un asunto distante ni una decisión más dentro del recinto legislativo. Es la posibilidad de que las familias que buscan a sus seres queridos encuentren mayor respaldo de las autoridades y no tengan que enfrentar solas un camino que, en su caso, ha estado marcado por pistas sin seguimiento, búsquedas sin resultados y puertas a las que no ha podido acceder.
La historia de Eduardo comenzó el 27 de marzo de 2022, en Villa Madero, Michoacán. Había salido a trabajar como cualquier otro día, pero al terminar su jornada llegaron camionetas con hombres armados y encapuchados que se lo llevaron junto con otros dos jóvenes. Desde entonces, Norma Lilia no ha dejado de buscarlo.
En ese recorrido hubo una pista que todavía recuerda. Le informaron que su hijo había sido visto en Tacámbaro y, según cuenta, una persona aseguró estar completamente segura de haberlo reconocido. La información llegó al investigador de la Fiscalía, pero Norma sostiene que no se realizaron las acciones que esperaba para comprobar si Eduardo estaba allí.
La espera de una respuesta se convirtió también en una lección dolorosa. Norma reconoce que, en aquel momento, confiaron en que las autoridades investigarían la información y que quizá pudieron haber intentado buscar por su cuenta. Sin embargo, eso no ocurrió.
Con el paso de los años, las jornadas de búsqueda tampoco dieron los resultados que esperaba. Norma calcula que les han realizado alrededor de tres búsquedas sin encontrar indicios que permitan conocer el paradero de su hijo. También ha solicitado apoyo para ingresar a una zona donde quería buscar, pero le informaron que el lugar estaba acordonado por la Fiscalía General de la República y que no podían acceder, pues su carpeta corresponde al fuero común.
En medio de esas dificultades, decidió formar su propio colectivo, Siguiendo Tus Huellas Michoacán. Después de participar en otras agrupaciones, encontró en la organización una manera de continuar con la búsqueda de Eduardo y acompañar a otras familias que atraviesan por la misma incertidumbre.
Por eso, mientras en el Congreso se lee el dictamen de la ley, Norma espera que la discusión se traduzca en acciones y en un mayor acompañamiento institucional. No habla de una preocupación ajena: habla desde los años que lleva buscando a su hijo y desde las dificultades que ha enfrentado para conseguir que las pistas se investiguen y las búsquedas continúen.
Buscar también significa reunir recursos para trasladarse, alimentarse y mantenerse hidratados durante largas jornadas. Si la búsqueda dura un día, los gastos pueden limitarse a lo necesario para comer; cuando se prolonga durante una semana o más, los costos aumentan. Son detalles que se acumulan mientras las familias intentan encontrar respuestas.
Su experiencia también la ha llevado a orientar a quienes apenas comienzan a buscar a un familiar. Recomienda presentar la denuncia ante la Fiscalía, acudir a la Comisión de Búsqueda y registrarse ante la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas para conocer las opciones de acompañamiento jurídico y los apoyos disponibles.
La espera en el Congreso tiene, para ella, un significado que va más allá de una votación. Norma Lilia espera que la ley permita fortalecer el respaldo a las familias y que las autoridades las acompañen de manera efectiva durante las labores de búsqueda.
Antes de concluir su testimonio, deja un mensaje para quienes tienen a un hijo, una madre, un padre, un hermano o cualquier otro familiar desaparecido: que no se queden solos y se acerquen a los colectivos, donde pueden encontrar orientación y acompañamiento.
Mientras los diputados continúan con el proceso legislativo, la búsqueda de Eduardo sigue abierta. Norma Lilia permanece a la espera de que la ley avance, con la esperanza de que las familias tengan más apoyo para buscar a quienes faltan en casa. Para ella, la discusión que ocurre dentro del Congreso está ligada a una pregunta que continúa sin respuesta desde marzo de 2022: dónde está su hijo.