La realidad es un periodicazo en el hocico

Jorge A. Amaral

En noviembre pasado, durante un programa de debate producido por el periódico La Razón, Adriana Marín, responsable de comunicación de la bancada de Morena en el Congreso de la Ciudad de México, dijo que era complicado luchar contra el narco debido a la cantidad de gente que se dedica a eso: "El narcotráfico es uno de los mayores, de los principales empleadores a nivel nacional y que recluta a cerca de 160 mil a 186 mil personas y en realidad se necesitan 350 más a la semana para, justamente, cubrir a las personas que son detenidas o asesinadas".

Esta declaración ha sido sesgada e interpretada de múltiples formas según los intereses de quien la retoma. Por ejemplo, afines a la oposición, sobre todo de la derecha, dicen que el gobierno no lucha contra el narco por ser un empleador. En Morena, por el contrario, aunque rechazaron las críticas y el odio que la politóloga ha recibido, se deslindaron de lo que dijo al afirmar que eso sólo es opinión de ella y no representa al partido.

Incluso la presidenta reprochó a su joven correligionaria y se aventó toda una perorata para justificar el regaño. Pero veamos y al final decidiremos si Adriana Marín tiene razón o no.

En septiembre de 2023 se publicó una investigación en la que se indica que el narco en México es el quinto empleador más grande debido a los cientos de miles de personas que recluta. El estudio fue realizado por los investigadores Rafael Prieto-Curiel, Gian María Campedelli y Alejandro Hope, y, efectivamente, apunta que los cárteles suman a sus filas a alrededor de 350 personas cada semana con el objetivo de evitar el colapso de las organizaciones criminales por bajas en balaceras o detenciones.

Obviamente no hay un padrón de empleados del narco, no hay una base de datos que concentre nombres, ocupaciones y grupo al que se está afiliado, pero, basado en la recopilación de datos sobre homicidios, desapariciones y detenciones, el estudio, que se publicó en la revista “Science”, indica que los cárteles, en 2023, tenían entre 160 mil y 185 mil elementos.

En su metodología tomaron en cuenta que de 40 mil a 60 mil personas son asesinadas con el sello del narco y que de 45 mil a 65 mil son detenidas por delitos relacionados con la delincuencia organizada. Las variaciones de estos parámetros dieron como resultado la estimación de que al año había alrededor de 175 mil personas integrando los cárteles.

Los reportes de detenciones o asesinatos también indicarían que los cárteles pierden alrededor de 200 efectivos a la semana, y que en la última década hubo 285 mil personas que se integraron a las organizaciones criminales, de las cuales el 20 por ciento están encarceladas.

Así, considerando los 175 mil miembros del crimen organizado que se estimaba que en 2023 existían en México, el narco sería de las “empresas” con más trabajadores, sólo por debajo de Femsa con sus 321 mil empleados, Walmart México y sus 231 mil personas en nómina, Manpower con su plantilla de 203 mil personas, América Móvil con 181 mil colaboradores. En contraste, según datos de ese año, el narco en México, con su nómina de 175 mil trabajadores, superaba a la cadena Oxxo, que tenía 168 mil trabajadores; Bimbo, con 138 mil empleados; Pemex, con 124 mil personas en su nómina; Coppel, 114 mil personas; Grupo Salinas, 100 mil, y Adecco, 97 mil trabajadores.

Además, la investigación revela que entre enero y diciembre de 2021 los cárteles reclutaron a alrededor de 19 mil 300 personas y perdieron a 12 mil 200 por enfrentamientos y ejecuciones, así como detenciones. Esto dejó una ganancia de alrededor de 7 mil operadores.

Entonces, lo dicho por la joven morenista es real, como real es que, debido a ello, combatir al narco encierra toda una complejidad de factores y lo hemos visto desde 2006 a la fecha: Calderón intentó, pero con un sistema militar, judicial y policiaco podridos, carcomidos por décadas de corrupción e impunidad, con un narcotraficante como su zar antidrogas. Peña Nieto no lo puso entre sus prioridades, sólo administró las distintas crisis, AMLO y su política de abrazos tampoco mermó al crimen organizado, pese a algunas detenciones importantes (sí, agarraron al temible Marro en 2020, pero su grupo delictivo acaba de dejar 4 descuartizados en TextiCuitzeo), Sheinbaum sigue con la política de atender las causas y por ello se han incrementado los apoyos a jóvenes, pero los grupos delictivos siguen reclutando y matando con suma facilidad a adolescentes.

Por cierto, los 4 desmembrados dejados en TextiCuitzeo el pasado jueves 8 de enero respondían a los nombres de Kevin, de 15 años de edad, quien trabajaba en la instalación de escenarios para eventos; César, de 17 años, comerciante y ayudante de albañil; Yovany y/o Giovani, de 17 años, vendedor de aguas frescas en un tianguis, y Diego Javier, de 20 años, vendedor de cocos y aguas frescas de crema de coco. Todos eran originarios de Cuitzeo y sólo uno era mayor de edad. La realidad es un periodicazo en el hocico.

Entonces, volviendo a las declaraciones de Adriana Marín, sí, tiene razón, en el sentido de que el narco es una hidra a la que no se le puede atacar por un solo frente, pero interpretar su dicho como que Morena no quiere enfrentar a los cárteles por ser grandes empleadores, es una falacia que, digo, está bien si los demás chavos de la mesa de debate lo tomaron así, son listos pero aún están muy verdes en ciertos temas (escuché el programa completo), pero que políticos o analistas de más de 40 años lo hayan agarrado de esa manera, o hay que estar igual de sonso o de plano tener la derecha bien metida para no ver más allá.

Por otro lado, que en Morena digan “te respaldamos, hija, pero no digas tarugadas”, sólo ratifica que en ese partido la crítica es algo abominable y la autocrítica es peor, les da pavor recibir una y ejercer la segunda. Los morenistas viven su propia realidad, su propio mundo, que cada mañana se dibuja en Palacio Nacional y de ahí se transmite a los estados a través de sus gobernadores, comités estatales y líderes locales.

Pero esta polémica refleja ciertos detalles interesantes. Primero, como ya le dije, en Morena no se tolera la crítica ni se ejerce la autocrítica porque el gobierno de ese color en todos sus niveles se caracteriza por la autocomplacencia. En segundo, la oposición de todas las edades se clava en la textura, pero no va al fondo. Agarran cualquier frase, un estornudo, un eructo, para sacarlo de contexto y darle juego en redes. Tercero: ambas posturas imposibilitan que haya un debate serio y por eso no salimos del atolladero. Cuarto: Morena está destinado a la decadencia en algunos años porque privilegian al México siempre fiel, que no cuestiona, que sigue los mandatos y repite los discursos a pie juntillas, y por eso los militantes que cuestionan y critican terminan siendo relegados y desplazados. Así perdieron a un inteligente Gibrán Ramírez, pero mantienen a fanáticos como Antonio Attolini, por ejemplo. Por eso, si Adriana Marín sigue así, con destellos de autocrítica, no durará mucho en el partido. Al tiempo.

¿Al grito de guerra?

Apenas pasada la captura de Nicolás Maduro, Trump ya dijo que atacará a cárteles mexicanos por tierra. Es decir: soldados de ese país entrarán al sagrado y soberano territorio nacional para llevarse a quienes tienen este mismo suelo convertido en un panteón.

En un primer momento podemos ponernos patriótico y decir que no queremos una intervención extranjera, pero si lo pensamos mejor podremos concluir que vengan y se lleven a los indeseables. Ojalá fuera así de simple, pero, de darse esa intervención, ¿cuál sería el costo para México?

Viendo lo que pasa en Venezuela, si en México se diera esa intervención de la que Trump habla, de entrada, el gobierno se vería forzado a romper lazos comerciales con Rusia y China, y hasta con Cuba. Además, el señor anaranjado se cobraría a lo chino con los recursos naturales, como los de la minería y el petróleo, pero también con el agua de la zona fronteriza. Eso en un primer momento, sumado al endurecimiento de las políticas anti migratorias, usted sabe: recorrer el muro hasta Chiapas.

Es un hecho que el gobierno no ha podido con el narco, pero no debemos ver a Trump como un libertador, como lo hacen los venezolanos norteados, porque, aunque todos deseamos el fin de la delincuencia, hay que recordar que Trump no es un paladín de la justicia y la legalidad. No, míster Donald sólo es un empresario administrando su país como tal, y su carrera empresarial indica que es capaz de pasar por encima de quien sea con tal de obtener lo que quiere.

Entonces, ¿qué tan deseable sería esa intervención? Está de pensarse, ¿verdad? Es cuánto.