Descubre la leyenda de Allende 440, la famosa casa embrujada de Morelia. Conoce sus historias de la Santa Inquisición, túneles y apariciones.
Arved Alcántara, La Voz de Michoacán
Las viejas casonas del Centro Histórico de Morelia suelen guardar algo más que muros de cantera. Entre corredores oscuros y habitaciones vacías sobreviven historias que la ciudad repite desde hace décadas. Una de esas construcciones es la casona marcada con el número 440 de la calle Allende, ubicada a unos metros del Ayuntamiento y convertida en uno de los sitios más asociados con historias paranormales.
El inmueble ganó notoriedad pública durante la primera década de este siglo, cuando albergó exposiciones relacionadas con la brujería y el Santo Oficio. Cientos de personas recorrieron sus habitaciones observando instrumentos de tortura y figuras humanas recreando castigos inquisitoriales. El año 2003 fue clave, cuando se instaló una muestra itinerante del Museo de la Casa de la Santa Inquisición.
Los relatos de visitantes que afirmaban escuchar risas o ver objetos desplazarse alimentaron la fama de "la casa embrujada de Morelia". Algunos aseguraban haber visto a un niño en los pasillos o a una anciana que desaparecía entre las sombras.
Internet hace lo suyo
Con el boom de las redes sociales, los testimonios sobre supuestas apariciones se volvieron virales. Versiones indican que durante remodelaciones se hallaron restos humanos enterrados en el patio central, incluyendo los de un menor. También se habla de túneles subterráneos que conectarían la finca con otros edificios religiosos de la urbe.
Otra leyenda persistente asegura que bajo una vieja chimenea permanecen enterrados dos frailes junto a un baúl lleno de oro, protegido por una maldición familiar. Actualmente, la propiedad de Allende 440 permanece cerrada y remozada. Pese a ello, sigue imponiendo temor entre los transeúntes que, al pasar frente a sus viejos muros por la noche, apuran el paso para evitar encontrarse con alguna aparición.