TRANSFORMANDO
En 1823, el presidente estadounidense, James Monroe, fincó las bases de lo que hasta hace unos días era la política exterior de Estados Unidos; la Doctrina Monroe, se basaba en la no colonización de los países americanos y la no intervención europea, en resumen, américa para los americanos.
Lo que sucedió en el inicio de 2026 con la “resolución absoluta”, donde Donald Trump sin consultarlo con el congreso, por miedo que filtrarán información, realizó una operación quirúrgica para la captura del hasta ese día presidente venezolano, Nicolás Maduro, así como a su esposa, la diputada Cilia Flores, de esta operación no deberíamos sorprendernos, desde hace unos meses Donald Trump con el pretexto de catalogar como terroristas a algunos carteles, se dio a sí mismo la autorización para actuar en contra de ellos con la bandera de la seguridad nacional.
Sin embargo, apenas unas horas después el presidente Trump declaró, que, aunque cayó Nicolás Maduro, seguirán respetando el régimen que existe en Venezuela, pero con “dirección estadounidense”; entendamos que capturaron a Maduro, pero no cayó el chavismo, que sigue incrustado en varias esferas de la política venezolana, sin embargo, como dijo Marco Rubio, las primeras decisiones que existirán en Venezuela, serán para beneficio de los intereses y empresas americanas, es decir, el petróleo.
Con este antecedente es que creo que se transforma la doctrina a la Trumproe, debido a que esto ya no es un tema únicamente de seguridad nacional, sino también comercial, buscando consolidar el poderío económico sobre las demás potencias como la China.
Me explico, no deja de llamar mi atención, que la solución haya tenido que ser externa, debido a que la debilidad de las instituciones dentro de Venezuela no permitieron elecciones justas, para que el pueblo venezolano pudiera corregir su rumbo.
Y eso pasa en muchos países latinoamericanos, que respaldados en la democracia llegan algunos tiranos disfrazados, que una vez que, toman el poder, intentan cambiar el régimen, tomar las instituciones, debilitar los contrapesos y eliminar a los opositores, tal es el caso de Hugo Chávez, Fujimori, Daniel Ortega y alguno que otro conocido.
Respaldados en que llegan al poder por la vía democrática y amparados en ese respaldo popular, dividen al país, debilitan y controlan las instituciones que les dieron legitimidad cuando fueron electos, dinamitan con discursos a los organismos autónomos hasta eliminarlos y toman el controlde los demás poderes.
Con lo que sucedió en Venezuela, algunos podrían pensar que el intervencionismo de Estados Unidosdeja de ser una amenaza y se convierte en la única posible solución, ya que los poderes opositores y contrapesos están sometidos y la solución no podría venir desde adentro, incluso aunque lo hayan intentado varias veces.
El gran dilema es, por un lado, compartir con los millones de venezolanos la esperanza de un cambio en su país, incluso que algunos puedan regresar de su éxodo involuntario; por otro lado, es que la “solución” haya sido externa, donde “otro”, llegará a decirles cómo administrar sus recursos y entonces, el riesgo tan grande es, que sólo cambien de mano y no será Venezuela para los venezolanos, sino Venezuela para los americanos.
De ninguna forma debería considerarse lo que sucedió en Venezuela como una victoria para América Latina, porque la verdadera victoria, sería que cada uno de los pueblos tuviera las instituciones y contrapesos para poder decidir el rumbo de su país, cuando un mesías se convierte en tirano.
POSDATA:
“mientras en México, seguimos esperando justicia para las víctimas del tren interoceánico, corrupción o negligencia, ambas igual de malas”
Es tiempo de los ciudadanos …. ¡¡¡¡ independientes y soberanos!!!!
Abelardo Pérez Estrada
Empresario, Analista, Expresidente CANACINTRA