La masa del planeta es similar a la de Saturno y equivalente al 22% de la masa de Júpiter, y que se encuentra a 3 pársecs de distancia de la Tierra

Los planetas flotantes libres, o planetas errantes, vagan por la Vía Láctea sin orbitar una estrella. Ahora, mediante observaciones simultáneas desde tierra y el espacio, un equipo de científicos ha detectado uno de estos planetas y ha medido su masa y la distancia a la que se encuentra.

El estudio, realizado por un equipo internacional de astrónomos y dirigido por Subo Dong, de la Universidad de Peking (China), demuestra que las observaciones coordinadas permiten superar las dificultades para determinar tanto la posición como la masa de un planeta errante y mejorar la comprensión de cómo se forman estos planetas.

Los detalles del hallazgo se han publicado en la revista Science.

La mayoría de planetas están ligados gravitacionalmente a una o más estrellas pero, tal y como anticiparon las teorías de formación y evolución planetaria, hay planetas que vagabundean por la galaxia sin orbitar ninguna estrella: son los llamados planetas errantes.

Estos planetas son muy difíciles de observar porque no emiten suficiente luz para ser vistos con los telescopios actuales pero, pese a las dificultades, en los últimos años se han identificado unos cuantos, algunos más masivos que Júpiter.

Los métodos más comunes para descubrir planetas usan la variación de luz que se produce en una estrella cuando uno de los cuerpos que la orbitan pasa por delante de ella periódicamente (método de tránsito), o miden las variaciones gravitacionales que producen sus movimientos en torno a la estrella (método Doppler).

Sin embargo, al no orbitar ninguna estrella, estos métodos no sirven para detectar planetas errantes. Para ello, los astrónomos usan un fenómeno denominado microlente gravitacional.

Se trata de una consecuencia de la teoría general de la relatividad, que predice que un objeto masivo curva la trayectoria de la luz que llega desde otro cuerpo situado detrás de él. Este fenómeno, por tanto, actúa como un cristal amplificador que permite la observación de objetos distantes y detectar una lente (en este caso un planeta) en el primer plano.

En el estudio, Dong y sus colegas informan del hallazgo de un nuevo planeta libre que ha sido descubierto gracias a un fenómeno microlente fugaz.

A diferencia de las detecciones anteriores, el equipo observó el evento, por primera vez, simultáneamente desde la Tierra y el espacio, con observaciones de telescopios en tierra (del proyecto polaco OGLE -Experimento de Lente Óptica Gravitacional- y de la Red de telescopios microlentes de Corea), y observaciones del telescopio espacial europeo Gaia, situado a 1.5 millones de kilómetros de la Tierra.

Combinando los datos de los telescopios, el equipo determinó que la masa del planeta es similar a la de Saturno y equivalente al 22% de la masa de Júpiter, y que se encuentra a 3 pársecs de distancia (unidad astronómica para medir grandes distancias) de la Tierra.

Debido a que la masa de este planeta es comparable a la de Saturno, el equipo argumenta que probablemente se formó dentro de un sistema planetario análogo al de otros planetas, y no de manera aislada como una estrella pequeña o una enana marrón, que no se consideran ni estrellas ni planetas porque son objetos más masivos que los planetas pero no tanto como las estrellas.

Por tanto, sugiere el estudio, los planetas errantes más pequeños podrían formarse alrededor de estrellas, dentro de un sistema planetario, antes de ser expulsados de su órbita a través de interacciones dinámicas con otros planetas hermanos o vecinos, o con una estrella dentro de un sistema binario.

En una Perspectiva publicada en la misma revista, Galvin Coleman, de la Queen Mary University de Londres, recuerda que el primer planeta errante fue descubierto el año 2000, cuando un objeto astronómico con una masa similar a la de Júpiter fue observado directamente en una región cercana de formación estelar, la Nebulosa de Orión.

Desde entonces -apunta-, aunque los estudios realizados hasta la fecha solo han revelado un puñado de planetas errantes, se espera que las detecciones aumenten en los próximos años gracias a las observaciones del Telescopio Espacial Nancy Grace Roman de la NASA, cuyo lanzamiento está programado para 2027.

"Este observatorio realizará un sondeo de enormes extensiones del cielo 1000 veces más rápido que el Telescopio Hubble y en luz infrarroja, y esto permitirá la detección de miles de nuevos planetas y la prueba rigurosa de los modelos de formación planetaria", apunta.

Mientras, subraya el astrofísico, el descubrimiento de Dong y su equipo demuestra "la efectividad de la técnica de microlente y cómo la detección de planetas errantes puede arrojar luz sobre el proceso de formación planetaria".