Fotos: Félix Madrigal/ACG

La Plaza Carrillo presentó restos de pirotecnia tras los festejos de Año Nuevo, evidencia del uso de fuegos artificiales durante la noche de celebración.

Cartuchos, envolturas y fragmentos quedaron dispersos en el espacio público, mostrando una práctica que año con año forma parte de las festividades para algunos sectores de la población.

Para muchas personas, la pirotecnia representa una tradición ligada al inicio del nuevo año y una forma de expresar alegría y convivencia colectiva.

Sin embargo, otras voces señalan preocupaciones relacionadas con la seguridad, el impacto ambiental y el bienestar de animales, particularmente perros y fauna urbana, que suelen alterarse ante el ruido de las explosiones.

Cuerpos de auxilio han documentado en distintos momentos accidentes relacionados con el manejo de pirotecnia, lo que ha llevado a que su uso, venta y comercialización estén restringidos.

La escena observada en la Plaza Carrillo vuelve a colocar sobre la mesa la discusión entre tradición y prevención.