Washington sopesa múltiples estrategias, incluida fuerza militar y sanciones económicas, mientras Teherán vive una ola de represión interna y comunicación diplomática sigue abierta.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó este martes el tono de su política hacia Irán, afirmando que el gobierno norteamericano está considerando opciones contundentes en respuesta a la violenta represión de las protestas antigubernamentales que han sacudido al país persa en las últimas semanas, el mandatario anunció que tanto la vía militar como otras medidas, incluidas sanciones económicas más duras, están sobre la mesa, en lo que representa una de las posturas más duras de su administración frente a Teherán desde que asumió el cargo.
Trump subrayó que EE. UU. está recibiendo informes frecuentes sobre la situación en Irán y que su gobierno evalúa respuestas “muy fuertes” si la violencia estatal contra manifestantes continúa; aunque no detalló qué acciones específicas se materializarían, fuentes de la Casa Blanca han mencionado que estas evaluaciones incluyen desde posibles ataques militares selectivos hasta presión económica ampliada sobre aliados comerciales de Irán.
En un giro significativo, Trump también canceló reuniones previstas con autoridades iraníes, alegando que no tienen sentido mientras persista la represión interna: a través de sus redes sociales, instó a los ciudadanos iraníes a seguir con sus protestas, asegurando que “la ayuda está en camino”, aunque no especificó si esa asistencia sería militar, humanitaria o política.
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Como parte de las medidas coercitivas, Washington impuso un arancel del 25 % a las importaciones de cualquier país que realice negocios con Irán, buscando aislar aún más al régimen de sus redes comerciales internacionales, esta acción pretende presionar a los líderes iraníes a frenar la violencia y considerar soluciones negociadas.
A pesar de la escalada de tensiones, la comunicación entre Washington y Teherán no está completamente rota: según la administración estadounidense, representantes iraníes han manifestado su interés en entablar negociaciones directas, aunque estas propuestas parecen todavía en fase inicial y se complican por el contexto de violencia interna.
Mientras tanto, en Irán el gobierno reporta que está “totalmente preparado” para cualquier eventualidad, describiendo a su vez los disturbios y manifestaciones como un desafío interno grave. Organizaciones de derechos humanos estiman que miles de manifestantes y civiles han muerto o sido detenidos desde el inicio de las protestas, lo que enmarca el clima de tensión actual tanto dentro como fuera del país.
Fuente: DW