Morelia, Michoacán | ACG.- Los Squishies, juguetes de espuma que se han popularizado entre niñas y niños por su textura suave y capacidad de recuperar su forma tras ser apretados, también han despertado inquietudes entre especialistas por los materiales con los que algunos son fabricados y los compuestos químicos que podrían liberar.
La cirujana oncóloga pediatra María Goretti Cabrera Tovar, jefa de la División Quirúrgica del Hospital Infantil y profesora titular de la especialidad en Cirugía Pediátrica de ese nosocomio, advirtió que algunos de estos productos, cuando no cumplen con las normas de seguridad, pueden emitir sustancias potencialmente tóxicas.
La especialista explicó que existen publicaciones científicas que documentan la presencia de compuestos químicos en determinados Squishies. Precisó que el riesgo no depende únicamente del país de origen o del precio del juguete, ya que incluso productos comercializados por marcas reconocidas pueden presentar problemas si no cumplen con los estándares de fabricación.
Cabrera Tovar recomendó que madres, padres y cuidadores revisen la procedencia de los juguetes y verifiquen que cuenten con certificaciones de seguridad, especialmente cuando se trata de artículos que los menores manipulan constantemente o pueden llevarse a la boca.
Los Squishies suelen elaborarse con espuma de poliuretano y otros materiales flexibles. Diversos estudios han detectado que algunos pueden liberar compuestos orgánicos volátiles, aunque ello no significa que todos los juguetes de este tipo representen un riesgo para la salud o que sean cancerígenos. La composición de cada producto, la concentración de las sustancias y el tiempo de exposición son factores determinantes para evaluar su seguridad.
Durante la entrevista, la especialista también mencionó otro ejemplo relacionado con productos de uso cotidiano: el colorante alimentario Rojo n.º 3 o eritrosina. Recordó que, en enero de 2025, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) revocó su autorización para alimentos y medicamentos ingeridos, luego de estudios en animales de laboratorio.
No obstante, puntualizó que la propia autoridad sanitaria estadounidense aclaró que no existe evidencia científica que demuestre que dicho colorante provoque cáncer en seres humanos.
La oncóloga subrayó que tanto en el caso de los juguetes como en el de los alimentos, la recomendación es conocer los materiales con los que están elaborados, atender las advertencias de las autoridades sanitarias y optar por productos que cumplan con las normas de seguridad, especialmente cuando están destinados a niñas y niños.