Pátzcuaro, Michoacán
Seis años de ardua labor fueron necesarios para que una olvidada técnica de tinción de tejidos renaciera en Santa Clara del Cobre, aunque esta historia se empezó a escribir mucho antes, 80 años antes.
Carlos Ulises Correa Sáenz, ganador del premio Teresa Dávalos, el máximo reconocimiento del Concurso Estatal Artesanal con Motivo de Noche de Muertos, en Pátzcuaro, es obrajero en Santa Clara del Cobre, ingeniero en materiales de profesión y tejedor por herencia familiar.
Esto, luego de que su abuelo partiera de Pátzcuaro hacia Santa Clara del Cobre, dónde enseñó el arte del tejido a su padre y tío, a sus hermanos y a él mismo.
Hacia 2020 determinó explorar diferentes métodos de tinción de los tejidos, llenos de colores blanco, gris y negro, que son naturales de la lana, o brillantes por el uso de anilinas sintéticas, por lo que contactó con maestros de diferentes partes del país para identificar tinciones naturales existentes.
Una beca de la fundación Javier Marín le permitió estudiar diferentes técnicas de tinción natural, que llevaron al redescubrimiento de insumos como el añil, que fuera usado en Pichátaro para dar color azul, y la cáscara de nuez, que en Pichátaro y Charapan permiten obtener el color café.
Son técnicas que existieron, y luego se perdieron, pero ahora se recuperan para enriquecer el trabajo artesanal, a la par con técnicas externas, como grana cochinilla, que da el rojo, o la flor de cempasúchil, que permite tener amarillo.
Correa Saenz mencionó que este redescubrimiento es un parteaguas en lo individual, al dar otra dimensión a sus tejidos, pero también colectiva, porque ha traído nuevamente a la luz una técnica que había sido olvidada.