Mirador Ambiental
En los primeros minutos de este domingo 14 de junio, en la salida de Villa Madero hacia Etúcuaro, en una acción de las fuerzas del gobierno contra la delincuencia organizada que opera bajo las siglas de CJNG, se abatió a un hombre, presumiblemente un jefe de célula apodado “Sangre Fría”, y se detuvo a 4 integrantes más.
Lo relevante de este acontecimiento es que ocurre a pocos días de que se hiciera cambio de mandos de la Dirección de Seguridad Pública Municipal y de la renovación de una parte del cuerpo de policía. Ha sido la segunda acción afirmativa exitosa que se realiza después de los atentados del 6 de noviembre del 2025 y del asesinato del ambientalista Roberto Chávez Bedolla el 12 abril de 2026.
La primera fue la detención, hace poco menos de un mes, por parte de la Fiscalía General del Estado, de un participante en el asesinato de Roberto Chávez. Durante más de seis meses la Dirección de Seguridad Pública Municipal se había mantenido casi al margen de las indagatorias en contra de los actores del grupo criminal.
Como se evidenció en los audios obtenidos de uno de los teléfonos que los delincuentes abandonaron en el atentado del 6 de noviembre, el entonces mando policiaco y algunos de sus efectivos coordinaban acciones con CJNG para lograr sus propósitos criminales. En las varias entrevistas con el fiscal general del estado Carlos Torres Piña, los ambientalistas de Madero insistieron, como condición para la eficacia de la acción de la justicia, que se depurara esa instancia, como por fortuna ocurrió.
Ahora la delincuencia ya no tiene el apoyo logístico y preventivo que tuvo para perpetrar los atentados del 6 de noviembre del 25 y el asesinato de Roberto Chávez Bedolla.
Durante los atentados del 6 de noviembre la policía, a pesar de haber sido informada con oportunidad, no llegó al lugar de los hechos hasta el siguiente día y durante el asesinato de Roberto Chávez no activó tampoco a sus efectivos para detener a los criminales que se escondieron en las cercanías de la comunidad del Terrenate. Ayer domingo la historia fue otra.
La policía tuvo conocimiento con anticipación de que algunos sicarios estaban explorando las cercanías de las comunidades en donde radican algunos comités de defensa ambiental y coordinó acciones con la Guardia Nacional y la Guardia Civil para anticiparse a un nuevo ataque en contra de los liderazgos ambientales de esas comunidades.
Pero esta ocasión los criminales no tuvieron acceso a la información privilegiada de que disponían a través de la complicidad de la Policía Municipal. Y entonces ocurrió lo que siempre debe ocurrir: que los criminales sí fueron detenidos y sometidos para ser llevados ante la justicia.
El delincuente abatido, al parecer de apodo “Sangre Fría”, hacía honor a su nombre en las acciones que le encomendaban, entre ellas el ataque con más de 10 sicarios en contra de los ambientalistas el 6 de noviembre del 25. Era un operador de primer nivel del jefe de plaza, y los detenidos estarán con seguridad ―no nos cabe la menor duda― cantando información determinante para identificar la red de operación económica, armada, política, de producción de narcóticos y de reclutamiento de ese cartel en Madero y en el distrito electoral.
Es justo reconocer, por ahora, el acierto de las autoridades en esta acción. El territorio debe de ser para los ciudadanos que respetan la ley, pero jamás para los criminales. El éxito de las instituciones en su lucha contra los criminales estará siempre garantizado en la medida en que estén limpias de corrupción y de vínculos con los que han podrido a México.
En la acción de esta madrugada fueron detenidos algunos jóvenes maderenses que tendrán que responder ante la ley. Las familias de estos jóvenes deberían revisar la manera en cómo están constituidos sus hogares y los valores que los padres y su entorno social les están ofreciendo.
La sociedad actual, bastante descompuesta por el atractivo de los narco-valores: dinero, armas, poder inmediato, drogas y prestigio de pertenencia, está encaminando a muchos jóvenes a la perdición, a la cárcel y a la muerte mientras sus jefes criminales disfrutan dinero manchado de sangre.
Es cierto, le corresponde al gobierno recuperar todos los territorios que controla el crimen, sin embargo, los hogares deben fortalecerse con valores imperativos y prácticas de cohesión social para repeler los ataques que lanza el crimen para capturar la voluntad de jovencitos a partir de los vacíos que el hogar y la sociedad les está dejando.
Por ahora, las instituciones han logrado un operativo exitoso y quebrado una de las estructuras criminales que operaban en Madero. Falta aún la captura del autor intelectual y material del asesinato de Roberto Chávez Bedolla, falta aún la captura de los sicarios que intentaron masacrar a los ambientalistas de Madero. Pero, es buen comienzo.
*El autor es analista político, especialista en temas ambientales, e integrante del Consejo Consejo Estatal de Ecología