Morelia, Michoacán/Fotos: Asaid Castro/ACG
Después de tres meses de retos, presentaciones y transformación artística, este viernes se realizó la final de Regias del Drag, un concurso que reunió a artistas drag de Michoacán y que concluyó con tres finalistas disputando un premio total de 132 mil pesos, de los cuales 32 mil son en efectivo y 100 mil en productos de patrocinadores.
Más allá de la competencia, el evento buscó mostrar el drag como una expresión artística que combina distintas disciplinas. Para Katy Coronel, conductora del certamen y parte del equipo de producción, se trata de un arte que reúne elementos como el maquillaje, la moda, la danza, el baile y la interpretación escénica.
“Lo que buscamos como artistas drag es plasmar una identidad o un sentimiento en nuestro maquillaje, en nuestros vestuarios o en nuestros shows”, explicó.
La primera temporada de Regias del Drag comenzó con diez participantes. Tras semanas de presentaciones y evaluaciones, únicamente tres llegaron a la final para disputar el título.
Katy señaló que el drag también tiene una función crítica y reflexiva, pues muchas de las propuestas artísticas buscan cuestionar ideas, prejuicios o estructuras sociales a través de la sátira, el humor o la exageración.
“El drag siempre va a ser incómodo para quien lo hace y para quien lo aprecia, pero no para ofender, sino para hacer que la gente cuestione sus pensamientos”, comentó.
Aunque dicen que actualmente el movimiento drag cuenta con mayor visibilidad en Morelia, quienes forman parte de esta escena aseguran que el camino no ha sido sencillo. Durante años tuvieron que abrirse espacio en foros y centros de entretenimiento que desconocían o rechazaban este tipo de expresiones artísticas.
Sin embargo, consideran que la situación ha cambiado. Cada vez existen más espacios para presentarse y un público más amplio interesado en conocer lo que describen como arte.
Detrás del maquillaje, las pestañas y los vestuarios elaborados también existe una dimensión que se interna más en lo personal. Para muchos artistas drag, el personaje no desaparece cuando termina el espectáculo.
Katy, cuyo nombre fuera del escenario es Carlos, explicó que su personaje forma parte de su identidad cotidiana y le ha permitido desarrollar confianza para relacionarse con otras personas.
“Creo que Katy vive en mí todos los días. Vive en un pequeño rinconcito y es lo que me permite tener luz en el día y no ser una persona introvertida”, relató.
Al concluir cada presentación, dijo, llega el momento de quitarse el corsé, las pelucas y los tacones, pero también de comenzar a imaginar el siguiente personaje, el próximo vestuario o una nueva manera de sorprender al público.