Morelia, Michoacán/Fotos: Asaid Castro/ACG

No fue solo una noche de canciones rancheras. Entre aplausos, orquesta y voces que coreaban clásicos de José Alfredo Jiménez, también hubo espacio para la empatía: seis sillas de ruedas fueron entregadas a niñas y niños con discapacidad, como parte del arranque de un concierto con causa en la capital michoacana.

La escena tuvo un matiz distinto al de cualquier homenaje musical. Mientras la Orquesta Sinfónica Juvenil de Tiríndaro afinaba detalles y la Tuna Real Don Vasco aguardaba su turno, familias recibieron los apoyos por parte de la fundación Jugando para Dar.

El concierto, que reúne a varios talentos locales en el Teatro Morelos, tuvo un objetivo claro: recaudar fondos para la adquisición de prótesis y apoyos funcionales destinados a personas en situación vulnerable. Cada boleto vendido busca convertirse en una oportunidad concreta para mejorar la movilidad y la inclusión social de quienes lo necesitan.

De acuerdo con la asociación organizadora, estas seis sillas representan una muestra del trabajo que han sostenido durante 15 años, periodo en el que han apoyado a más de mil 500 personas. La meta fue llenar el recinto, así como en ediciones futurasy ampliar el alcance de la ayuda a través de nuevos apoyos.