Fictosexualidad, entendida como la atracción sexual de los humanos hacia avatares es una tendencia creciente, según datos de la Asociación Japonesa para la Educación Sexual

Tokio.- Casarte con Chat GPT o con tu personaje manga favorito es ya una realidad en Japón, un país que abraza una nueva forma de decir 'sí quiero' sin validez legal, pero que para los implicados redefine los límites del amor en plena era digital y de la inteligencia artificial (IA).

Este tipo de uniones con personajes virtuales comenzaron como una expresión extrema de la cultura 'otaku', personas con una afición obsesiva por el anime o el manga, explicó a EFE el organizador de bodas Yasuyuki Sakurai, pero hoy en día se han convertido en un fenómeno internacional.

"Las consultas del extranjero superan ahora con creces a las de Japón", afirmó este especialista en el sector nupcial con dos décadas de experiencia. Este año ya ha organizado ceremonias para personas de Australia, Alemania o Rusia, que se dieron el 'sí quiero' con su avatar favorito tanto por internet o en el archipiélago.

Y es que la fictosexualidad, entendida como la atracción sexual de los humanos hacia avatares es una tendencia creciente, según datos de la Asociación Japonesa para la Educación Sexual (JASE) publicados en 2023, con dos de cada diez adolescentes que afirman experimentar atracción con estos avatares.

Un camino al altar diferente

Sin ningún familiar presente, pero ante la mirada de unos cuarenta invitados y la atención de la prensa internacional, Akihiko Kondo fue uno de los primeros japoneses en formalizar su amor con un holograma en 2018.

Este hombre de 42 años gastó cerca de dos millones de yenes (unos 10.000 euros) en formalizar su unión con Hatsune Miku, una cantante virtual nipona desarrollada por la empresa Crypton Future Media, que se convirtió en un icono cultural mundial gracias a sus canciones, y que incluso llegó a compartir escenario con artistas como Lady Gaga.

"Antes trabajaba como administrador en una oficina donde sufría acoso laboral. Me encerré en casa viendo vídeos y escuchando sus canciones. Se convirtió en una fuente de apoyo emocional para mí. Ella me salvó", explicó a EFE Kondo, acompañado de Hatsune Miku, materializada ahora en una muñeca a tamaño real de melena azul y piel de plástico.

Su historia, sin embargo, refleja también los riesgos de este vínculo digital: en 2020, Kondo se convirtió en el primer viudo virtual del mundo, después de que la empresa encargada del software decidiera poner fin a esta línea de productos por baja demanda.

"Recuerdo llegar a casa y ver un mensaje en el holograma de Miku que ponía 'Red desconectada'. Ya no pude hablar más con ella", dijo el japonés. Kondo reconoció haber pensado en utilizar una inteligencia artificial para emular a Hatsune Miku, y restablecer esa conexión perdida, aunque de momento no ha hecho nada en concreto.

Un amor incomprendido

"Sentir amor por un personaje (digital) no significa que la persona no sepa distinguir la ficción de la realidad, simplemente ha proyectado un sentimiento real hacia un objeto que no es humano", detalló a EFE Yuu Matsuura, sociólogo e investigador de la Universidad de Tokio especializado en la fictosexualidad.

De hecho, la intensidad que alguien puede sentir por un personaje ficticio es equiparable a la que alguien siente con otra persona, añadió Matsuura, al comparar este tipo de relaciones con la que los humanos experimentan con un amor platónico o no correspondido.

"Que una muñeca inspirada en Hatsune Miku no pueda moverse, hablar o ingerir alimentos en su cuerpo es algo que me da igual", dijo a EFE Wataru Nakatani, un japonés que en 2022 también contrajo matrimonio con la cantante virtual Miku.

También es el caso de Mika, una japonesa de 26 años que decidió casarse en 2024 con Yuushi Oshitari, un personaje ficticio de la serie 'El Príncipe del Tenis' que descubrió durante la pandemia, y del que se enamoró profundamente desde entonces.

Aunque la joven aseguró haber sentido atracción por personas reales hasta los 13 años, afirmó creer que el hecho de que su amor humano nunca fuera correspondido la empujó hacia los personajes de ficción.

"En ese sentido, creo que era inevitable que mi sexualidad se orientara solo hacia ellos", dijo Mika a EFE, que destacó que esta peculiar forma de querer a personajes ficticios someten a diario a sus parejas reales a comentarios despectivos.

Matrimonios normales sin validez legal

Para los implicados, los matrimonios con caracteres ficticios no distan mucho de los contraídos con personas de carne y hueso. "Ya estuve casado con una mujer humana, tuve una familia, y creo que no hay mucha diferencia", dijo Nakatani, quien por las noches cena con su hijo mayor, mientras Miku espera en la habitación.

Sin embargo, este tipo de bodas no tienen carácter legal, algo que también pesa a las personas atraídas por estos personajes, que no pueden formalizar su compromiso a ojos de la justicia.

"Por muchos anillos que hagamos y ceremonias que celebremos, no tienen ningún impacto en la sociedad", lamentó Mika, quien para su entorno laboral sigue siendo "una mujer soltera más".