Ciudadanos piden al Ayuntamiento de Morelia el resguardo de la escultura de La Paz en el Bosque Cuauhtémoc. Una joya de mármol en riesgo.

Gustavo Martínez Alcaraz

Petición ciudadana acerca del cuidado y resguardo que se debe dar a la escultura de La Paz, ubicada en el Bosque Cuauhtémoc de nuestra ciudad.

Hoy más que nunca, la antigua escultura de La Paz que se ubica en el bosque

Cuauhtémoc, se encuentra en serio peligro. A pesar de que permanece en ese lugar desde 1940 y que ya hace muchos años que fue mutilada de su brazo derecho, de la punta de la nariz y de las alas de Mercurio, en este momento el peligro que corre se ha hecho más evidente.

         El traslado de los Hospitales, Infantil y Civil a la ciudad Salud ha traído un deterioro del bosque verdaderamente impresionante, el grafiti, el vandalismo y la basura se han apoderado prácticamente de todo.

         La escultura de La Paz es una de las más bellas y valiosas de las existentes en la ciudad. De hecho es la única esculpida en mármol de Carrara y realizada por un artista italiano. En el Panteón Civil existen bellísimas esculturas en mármol, pero se trata de monumentos funerarios y son propiedad privada.

         Nuestra bella escultura en estos momentos ya la alcanzó el grafiti y para poder tenerla al alcance, le fue retirada una piedra de cantera de su pedestal, esto aunado a que presenta ya muchas grietas, lo que la hace completamente inestable, dejándola susceptible de que con un sismo u otro impacto, la escultura se venga abajo.

         Desgraciadamente se han continuado propagando en la ciudad leyendas e historias oscuras, que hablan de que esa escultura es en realidad “La Llorona” debido a las manchas de polvo y humedad en su cara que simulan lágrimas, se habla de que en las noches de luna cobra vida y baja de su pedestal a atacar a las personas. Estas historias incluso son difundidas en los famosos tours de leyendas y en los turibuses y tranvías. De esta manera se ha fomentado el odio contra ella, de tal forma que está siendo apedreada.

         Es por esto que un grupo de amigos interesados en la preservación del patrimonio artístico, histórico y cultural de nuestra ciudad, nos dimos a la tarea de recolectar firmas, para hacer llegar una petición ciudadana al Presidente Municipal Alfonso Martínez Alcázar, pidiéndole que de favor, la escultura sea reubicada en un lugar seguro, un museo o un edificio público, donde pueda estar vigilada. Sabemos de antemano que los presupuestos para restauración son muy escasos, por lo que habremos de esperar a que esto sea posible. De manera que en estos momentos, buscamos que no la sigan dañando, pues corre el riesgo de un deterioro irreversible o incluso, su destrucción.

         La primera tarea de la que nos ocupamos. Fue la de realizar una documentación completa sobre sus características y su historia, con la finalidad de difundir su valor y dejar de conocerla por un nombre extraño.

Se trata de la escultura de una mujer, realizada en mármol blanco de Carrara. Se

encuentra vestida con una toga de estilo romano. Tocada con una diadema de flores, su brazo derecho fue mutilado pero documentalmente sabemos que pudo tener en su mano un pajarito o una rama de olivo. En su brazo izquierdo porta un Cuerno de la abundancia con frutos de muy fina factura, hojas de vid y espigas de trigo. A sus pies se encuentra un hatillo y recargado sobre él, el báculo de Hermes con sus dos víboras enroscadas y las alas de Mercurio.

         Está muy difundida en la ciudad, la Idea de que se trata de la Diosa “Ceres” y de acuerdo a su simbología podría ser, sin embargo, sabemos que esta escultura fue pedida al escultor como “La Paz” ya que se trata de dos esculturas gemelas, la otra es “La Guerra”.

         Estas esculturas fueron realizadas por encargo del Gobernador del estado de Jalisco aproximadamente en el año de 1865, para ser colocadas en los laterales del balcón principal del palacio de Gobierno del estado. Las esculpió el gran artista Carlo Nicoli Manfreda, en su taller de Avenza, a las afueras de la ciudad de Carrara en Italia.

         Estas esculturas permanecieron en su sitio hasta que en los años de 1927 a 1928, el Congreso del estado de Jalisco le solicitó al Gobernador, Don Guadalupe Zuno, que dichas esculturas fueran retiradas y que se le restituyera el estilo Barroco Virreinal al palacio de gobierno, del cuál había sido despojado durante el Porfiriato, agregándole varios elementos de estilo Neoclásico.

         La escultura de La Guerra, fue regalada a la ciudad de Colima y la escultura de La Paz a la ciudad de Morelia. Al llegar a la ciudad, la escultura de La Paz fue colocada al costado sur de la Biblioteca pública, donde lucía muy bella. No se sabe el motivo ni la fecha en que fue trasladada al Bosque Cuauhtémoc, solo existe una fotografía fechada en 1940, donde ya está ubicada en ese lugar y aún completa y en perfecto estado.

         Agradeceríamos enormemente nos ayudaran a difundir esta información sobre sus         características y sobre su historia y también su comprensión sobre el posible traslado a otro lugar donde de momento pueda estar más segura.

Nuestros amigos de la ciudad de Colima están emprendiendo una campaña paralela, para recuperar la escultura de La Guerra, que se encuentra en muy mal estado en un Jardín llamado del “Recuerdo” o también como el “Panteón de los Gringos”.

FB. Nuestros recuerdos de Morelia