Morelia, Michoacán/Alfredo Soria/ACG
La diferencia entre llevar un casco integral o uno abierto puede ser determinante al momento de un impacto. Investigaciones recientes señalan que los modelos que cubren completamente el rostro ofrecen mayor protección contra lesiones cerebrales y faciales.
Una revisión publicada en enero de 2026 por la Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social examinó 6 mil 630 registros y seleccionó 36 investigaciones difundidas entre 2000 y 2025. Sus autores identificaron al casco integral de alta calidad como una de las medidas con mayor respaldo para disminuir traumatismos craneoencefálicos y lesiones graves.
Esta conclusión coincide con un estudio biomecánico publicado en 2023 en Accident Analysis & Prevention. Shiyang Meng, Patrik Ivarsson y Nils Lubbe compararon cascos integrales, abiertos y un prototipo con bolsa de aire facial mediante impactos controlados sobre un maniquí instrumentado.
Las pruebas mostraron que el casco integral para motocicleta redujo las fuerzas recibidas por el rostro y la deformación cerebral estimada frente al casco abierto. La mentonera protegió principalmente la mandíbula y la parte inferior de la cara, mientras que el visor ayudó a redistribuir la fuerza de los golpes.
Los estudios no sostienen que un casco pueda eliminar completamente el riesgo. La protección también depende de que el equipo cumpla una norma de seguridad, tenga la talla correcta, se encuentre en buenas condiciones y permanezca debidamente abrochado.