El hiperpresidencialismo en América Latina amenaza la democracia, con un aumento de la anomia social y la violencia contra la prensa.
En un evento solemne en Ciudad Universitaria, el jurista argentino Antonio María Hernández lanzó una advertencia sobre el “hiperpresidencialismo” que amenaza a América Latina.
En el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Hernández destacó que la región enfrenta un peligroso cóctel de anomia social y violencia contra la prensa, llevando a las democracias al borde del colapso.
Según Hernández, los países de la región están en riesgo de fracaso cuando carecen de instituciones robustas y no respetan la Constitución.
México, por ejemplo, ya es considerado un “régimen híbrido” en lugar de una democracia plena.
El jurista describió un patrón común en la región: presidentes que actúan como monarcas, congresos que funcionan como meras oficialías, sistemas judiciales bajo presión, y una cultura constitucional débil que facilita el absolutismo presidencial, un concepto desarrollado por Diego Valadés.
El Índice de Democracia de The Economist respalda este diagnóstico, clasificando a Uruguay y Costa Rica como las únicas democracias plenas de la región, mientras que México, Perú y El Salvador son considerados regímenes “híbridos” con tendencias autoritarias crecientes.
Además del poder ejecutivo en expansión, Hernández alertó sobre la violencia y ataques constantes a periodistas, que minan la democracia tanto como la corrupción.
“Cuando matar reporteros sale barato”, explicó, la sociedad pierde su capacidad de reacción ante abusos de poder.
Hernández también mencionó el impacto de las redes sociales y la desinformación, señalando el “tecnofeudalismo” y los riesgos de la inteligencia artificial como nuevos desafíos para la democracia.
A pesar del panorama sombrío, Hernández insistió en la urgencia de reconstruir la educación cívica y democrática, formar verdaderos demócratas y evitar el caudillismo presidencial que seduce a muchos en países como México, Argentina y Brasil.
Especialistas como José María Serna y Mariela Morales abogan por usar la academia, los medios y la acción colectiva para defender los derechos humanos y los contrapesos al poder.
Hernández concluyó con una advertencia severa: si la región sigue permitiendo presidentes sin control, congresos sumisos, justicia comprometida y periodistas en peligro, los “países fallidos” no solo aparecerán en titulares internacionales, sino que se vivirán en el día a día de quienes ignoran la erosión de las instituciones.
Aunque las constituciones latinoamericanas proclaman derechos y libertades, en la práctica, el hiperpresidencialismo está dejando su marca en la democracia del continente.

