La maniobra militar ocurre mientras Teherán y Washington sostienen en Ginebra una nueva ronda de negociaciones nucleares
En un movimiento de fuerte carga simbólica y estratégica, Irán ordenó este martes el cierre temporal de partes del estratégico estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo, al mismo tiempo que lanzaba misiles durante ejercicios navales programados. Esta acción se produjo mientras delegaciones de Irán y Estados Unidos se reunían en Ginebra, Suiza, para intentar avanzar en negociaciones indirectas sobre el programa nuclear iraní.
El estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y por donde circula cerca del 20 % del petróleo que se comercializa globalmente, fue cerrado durante varias horas por orden de las autoridades iraníes para permitir ejercicios militares con fuego real, en los que se incluyeron lanzamientos de misiles hacia objetivos en la vía marítima.
Fuentes estatales de Irán informaron que la maniobra forma parte de las operaciones de la Guardia Revolucionaria Islámica en la zona, y que la medida fue adoptada en aras de la “seguridad marítima” durante los ejercicios programados.
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Mientras tanto, en Ginebra, las conversaciones entre funcionarios iraníes y estadounidenses, mediadas en su mayoría por intermediarios debido a la falta de relaciones diplomáticas directas, buscan abordar las disputas sobre el programa nuclear de Irán, que Washington y sus aliados sospechan está orientado hacia el desarrollo de armas atómicas, algo que Teherán niega.
A pesar de la tensión, Irán aseguró que ha habido avances conceptuales durante estas rondas de diálogo, y que existe “un entendimiento” sobre algunos principios de un posible acuerdo, aunque persisten diferencias profundas que aún impiden definir un texto final.
El lanzamiento de misiles y las restricciones temporales en el estrecho enviaron una clara señal de fuerza de Irán, en un contexto regional ya marcado por tensiones con Estados Unidos y otros países del Golfo. El jefe supremo iraní ha advertido reiteradamente que cualquier intento de forzar un resultado mediante presión externa podría acarrear consecuencias graves.
Analistas internacionales consideran que este tipo de maniobras, además de tener un impacto potencial en los mercados energéticos globales, sirven como herramienta de presión política en las negociaciones, al tiempo que exponen la complejidad de lograr una solución diplomática duradera en un clima de desconfianza mutua y rivalidad estratégica.
Fuente: El Financiero