Un equipo de científicos colocó tardígrados, conocidos como “osos de agua”, en una réplica del suelo de Marte para estudiar qué tan peligroso puede ser la superficie marciana para la vida terrestre.
El hallazgo inicial, publicado en la revista International Journal of Astrobiology, sugiere que la idea de habitar Marte en un futuro resulta más compleja de lo que se pensaba. Los tardígrados, considerados los organismos más resistentes registrados en la Tierra, se vieron afectados al entrar en contacto con una copia del regolito marciano —una capa compuesta por polvo, fragmentos de roca y minerales—. No obstante, los investigadores añadieron que la presencia del agua cambió positivamente el escenario.
Se detalla que los tardígrados dejaron de moverse después de unos días tras entrar en contacto con la réplica del suelo marciano. Los organismos presentaron daños como hinchazón, inmovilización, encogimiento y degradación. Posteriormente, los científicos introdujeron agua para lavar la muestra antes de agregar nuevos tardígrados y observaron que los daños fueron menores. Este resultado sugiere que el lavado reduce la hostilidad del material cuando entra en contacto con estos organismos.
Estudiar este tipo de material es un gran paso para entender la posible supervivencia humana en el planeta rojo y, especialmente, para saber utilizarlo como sustrato agrícola o materia prima. Cabe resaltar que en el mundo no hay un modelo del regolito marciano, pues en todas las misiones al planeta vecino no se ha regresado con este tipo de material. Aún así, los científicos conocen su composición gracias a los análisis de los rovers —vehículos robóticos— y orbitadores.
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Hasta ahora, simular este tipo de material es el mejor instrumento para observar las reacciones de los organismos terrestres. Incluso, anteriormente ya se había experimentado con plantas y hongos, pero no con animales. Para esta investigación los tardígrados fueron elegidos por su enorme resistencia y su propósito en el ecosistema vivo.
Los investigadores adelantan que la química del regolito marciano podría actuar como una defensa natural contra organismos extranjeros. Este hallazgo, da mayor relevancia a una área clave de la exploración espacial: la protección planetaria. Pues, se proyecta que las futuras misiones a Marte sean menos invasivas, con el fin de no alterar evidencias que han permanecidos miles de millones de años.
Fuente: Wired