García de León enfatizó que existen señales claras que pueden alertar a padres y docentes sobre posibles riesgos, muchas veces minimizadas como “etapas” o “bromas”

Ashley Rodríguez / La Voz de Michoacán

Morelia, Michoacán. - Tras el caso ocurrido en Lázaro Cárdenas, donde un estudiante asesinó a dos maestras, la psicóloga clínica María del Mar García de León advierte sobre la detección temprana de conductas de riesgo, el acompañamiento familiar y el impacto de factores como redes sociales y baja autoestima.

La Dra. García de León señaló que este tipo de hechos no surgen de forma repentina, sino que están precedidos por señales conductuales, emocionales y sociales que pueden ser identificadas a tiempo.

Uno de los elementos centrales para comprender este tipo de conductas es la construcción de la identidad en adolescentes, la cual no depende únicamente del individuo, sino de su entorno social, explicó la especialista.

En este proceso, las redes sociales juegan un papel determinante, pues "vinieron a implementar una ruptura total con el modelo familiar".

La experta advirtió que en estos espacios digitales los jóvenes pueden construir versiones irreales de sí mismos, lo que puede derivar en conductas peligrosas. Específicamente en el caso de Osmar, la Dra. dijo que “todo lo que él publicaba era un personaje, no era él. Aunque después el personaje se convirtió en la realidad”.

Focos rojos: Conductas que no deben ignorarse

García de León enfatizó que existen señales claras que pueden alertar a padres y docentes sobre posibles riesgos, muchas veces minimizadas como “etapas” o “bromas”.

Entre estos focos rojos se encuentran:

  • • Aislamiento social
  • • Problemas con la autoridad
  • • Consumo de sustancias
  • • Conductas agresivas o destructivas
  • • Cambios emocionales y baja autoestima

En este sentido, fue contundente al señalar:

“Cuando tu hijo está así y lo ves triste, apagado… dejarlo así es negligencia”.

El papel de la familia y la supervisión

La especialista subrayó que la familia es clave para prevenir este tipo de situaciones, especialmente a través de la comunicación y la supervisión. También explicó que los adolescentes enfrentan limitaciones propias de su desarrollo.

“Es un cerebro en construcción, no se les puede pedir que actúen como un adulto”.

Por ello, hizo un llamado a fortalecer el vínculo emocional:

“Necesitan nutrición emocional… sentirse queridos, valorados, amados”.

Violencia, entorno y salud mental

El análisis del caso también apunta a factores estructurales como entornos familiares inestables, antecedentes de violencia y dificultades emocionales no atendidas. Asimismo, explicó que la falta de habilidades sociales y la baja autoestima pueden derivar en conductas de odio o agresión.

“Odiaba a las mujeres porque se odiaba a sí mismo. Es proyección”.

Llamado a la acción social

Finalmente, la psicóloga advirtió sobre el riesgo de normalizar la violencia en la sociedad y la urgencia de actuar desde el ámbito familiar.

“Nos estamos acostumbrando tanto a la violencia, que no estamos haciendo nada”.

En este contexto, insistió en la importancia de la prevención desde el hogar:

“Es mejor pecar de revisar, que ser negligentes y decir no pasa nada”.