Alfredo Soria Fotos/ACG – Morelia, Michoacán
La conmemoración del natalicio de Miguel Hidalgo y Costilla llega este año en medio de la huelga que mantiene suspendidas las actividades en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), un escenario que revive el debate sobre el papel histórico y social de la institución.
Más allá de los actos solemnes, el 8 de mayo representa para la comunidad nicolaita una fecha ligada a la lucha social, la educación pública y el pensamiento crítico que históricamente han definido a la universidad.
La UMSNH no solo ha construido su identidad desde las aulas, sino también desde los movimientos que marcaron su historia: la defensa de la autonomía universitaria, la resistencia estudiantil cuando el Ejército ingresó a la universidad, las movilizaciones encabezadas durante el rectorado de Eli de Gortari y las luchas por mantener la gratuidad educativa y las casas del estudiante.
Gran parte de los derechos y condiciones que hoy distinguen a la Universidad Michoacana fueron resultado de décadas de movilización universitaria.
En ese contexto, la huelga actual coloca nuevamente sobre la mesa la tensión entre los derechos laborales y la continuidad académica, dos causas que, desde distintas perspectivas, también forman parte del legado social que históricamente ha defendido la universidad.
La figura de Hidalgo aparece entonces no solo como símbolo patrio, sino como referente de una institución que ha entendido la educación pública como una herramienta de transformación social.
A lo largo de su historia, la llamada “Casa de Hidalgo” ha atravesado conflictos políticos, estudiantiles y laborales que han moldeado su carácter crítico y popular. Por ello, para muchos universitarios, el aniversario del 8 de mayo también representa una fecha para reflexionar sobre el rumbo actual de la universidad y la necesidad de preservar tanto los derechos sociales como el derecho a la educación.