Morelia, Michoacán/Alfredo Soria/ACG
Un monstruo escondido en un armario, que solo un niño podía ver, permaneció durante más de dos décadas en la memoria de Felipe de Jesús Godoy Castillo. Aquella idea se convirtió en “Visiones infantiles”, cortometraje de terror rodado en Morelia que forma parte de la Selección Michoacana del 24.º Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).
En entrevista, el director recordó que la historia nació de una conversación con su amigo Juan Carlos Santos Mendoza. Ambos acostumbraban intercambiar relatos cuando surgió la imagen de un niño que podía descubrir a una criatura mediante unos lentes. “Ahí se quedó en la cabeza más de 20 años”, contó Godoy, quien posteriormente llevó la premisa al guion cinematográfico.
La historia sigue a Bruno y Miguel, dos hermanos que pasan un fin de semana en casa. El menor asegura que un monstruo lo acecha y busca ayuda del mayor. En los 13 minutos del corto, ese miedo coloca a Miguel frente a algo que inicialmente considera un juego.
En la versión filmada, la idea de los lentes toma forma en un casco artesanal que, según explicó Godoy, el abuelo construye con Bruno dentro de la historia. “Lo que buscábamos era que se viera funcional, que se viera una herramienta de trabajo”, señaló sobre el objeto, equipado con una lámpara, una lupa y detalles personalizados.
La propuesta visual también distingue a los hermanos: Bruno lleva colores en la ropa y tiene una habitación más colorida, mientras Miguel aparece con tonos neutros. Otro elemento resulta decisivo: la pistola del padre, cuyo disparo el realizador identifica como “el enlace entre lo natural y lo paranormal”.
El guion ganó el Concurso Michoacano de Guion de Cortometraje del FICM en 2022. Después, el proyecto obtuvo el estímulo Hecho en Morelia 2026, que contribuyó a concretar su filmación. Godoy recordó que la preparación de la carpeta de producción buscaba desarrollar una propuesta difícil de descartar por la solidez del trabajo presentado.
Esa exigencia también aparece en su mirada sobre hacer cine en Michoacán. Aunque reconoció que solicitar permisos puede ser complicado y tardado, planteó la necesidad de revisar los proyectos con autocrítica. “Yo creo que las limitantes para hacer cine en Michoacán son más personales que institucionales”, expresó. Desde su experiencia como evaluador, explicó que las deficiencias de un presupuesto o de la documentación pueden dejar una propuesta fuera de un apoyo.
“Lo más importante de los michoacanos está en su cabeza, en su creatividad”, sostuvo al hablar del potencial del estado. Consideró necesario formar especialistas en guion, fotografía e iluminación, además de directores, pues una misma persona suele asumir tres o cuatro funciones en una producción. Advirtió que una profesionalización insuficiente puede favorecer el estancamiento y la salida de talento.
Desde su experiencia, consideró que trabajar en Ciudad de México puede acelerar el aprendizaje, aunque reconoció que otros cineastas podrían pensar distinto. Su propuesta para Michoacán es comenzar con las herramientas disponibles, construir equipos y mejorar con cada cortometraje. “El cine no es una cuestión de suerte”, sostuvo.