Morelia está llena de historias, y no solamente de las que aparecen en los libros. También de las historias de las personas que día tras día construyen la vida de la ciudad. Entre ellas está la de doña Gloria Arellano, comerciante y verdulera del Mercado Independencia desde hace más de cinco décadas.
Madre de nueve hijos, doña Gloria compartió que una de sus hijas falleció siendo apenas una bebé, una pérdida que recuerda con dolor, pero también con resignación y fortaleza.
“La nena fue la tercera, pero esa se me fue al cielo luego luego y los otros le quedaron ocho”.
Con orgullo, recordó que forma parte del Mercado Independencia prácticamente desde su fundación y que gran parte de su vida ha transcurrido entre los pasillos y locales del lugar.
“Este mercado se fundó, llegamos aquí con mis padres y se crearon todos mis hijos ahí y pues echando ganas siguiendo… y con mi esposo que a veces estaba en Estados Unidos ya me quedaba sola y pues me toca echarle ganas, pero de todos modos, muy feliz con todos mis hijos”.
Entre verduras, clientes y jornadas largas de trabajo, doña Gloria sacó adelante a su familia prácticamente sola durante varios años, convirtiendo el mercado no solamente en su fuente de ingresos, sino también en su segundo hogar.
“Le digo la verdad es mi casa porque aquí vivo y pues aquí comemos y todo le digo y pues vivo muy feliz… feliz aquí en el mercado”.
Con emoción, relató cómo gracias al esfuerzo y al trabajo constante logró darles estudios y sustento a sus hijos, aunque reconoce que no fue sencillo y que hubo momentos de muchas carencias.
“Mis hijos, con mucho sacrificio y mucho corazón, hemos podido sacarlos adelante no como se debiera con todos los así que se ocupara, no pero sí sí sí hemos podido con él gracias a Dios”.
El amor de madre también la llevó a buscar maneras ingeniosas de ahorrar para apoyar la educación de sus hijos, guardando poco a poco el dinero necesario para sus estudios.
“Le decía hijo, te voy a hacer una alcancía en una ramita de cada mes que te toque pagar, lo de tu donde estás estudiando”.
Actualmente, además de continuar trabajando, también cuida de su esposo, quien sufrió un accidente que le dificulta caminar. Sin embargo, ella asegura que mientras tenga fuerzas continuará apoyándolo y saliendo adelante.
“Le digo yo mientras dios me dio licencia, no te apures viejito, yo le echo ganas ahí con mi hijo y tú acá mira se queda bien y ya que te arrime todo yo te dejo de comer tu comida y tu desayuno”.
Con una sonrisa constante y agradecida por la vida, doña Gloria asegura que su mayor felicidad sigue siendo ver a sus hijos juntos y saber que, pese a las dificultades, lograron salir adelante como familia.
“Todos estos años que me han regalado yo nuestro señor mi esposo y a mí para mis hijos es lo más lindo que sentido, es la vida, tenerlos y tenerlos a todos los que tengo y que ninguno me falte ahí los tengo”.
Una historia de lucha, sacrificio, trabajo y amor incondicional que refleja la realidad de muchas madres mexicanas que han entregado su vida entera por sacar adelante a sus familias.