Descubre cómo el cine mexicano ha retratado a los maestros a lo largo de las décadas: desde las comedias de Cantinflas hasta el drama rural de Radical.

En la inauguración de la Universidad Nacional de México, el 22 de septiembre de 1910, parte de la conmemoración del Centenario de la Independencia, Justo Sierra declaró: “…el fondo de todo problema, ya social, ya político, tomando estos vocablos en sus más comprensivas acepciones, implica necesariamente un problema pedagógico, un problema de educación”.

Venustiano Carranza decretó el 15 de mayo como “Día del maestro”, que se festejó por primera vez en 1918.

En 1948, en el centenario del nacimiento de Sierra, universidades del continente lo declararon “Maestro de América”, reconocimiento a su extensa y relevante labor como constructor de instituciones a favor de la educación.

El maestro es figura central en la historia. Están en la memoria y el corazón maestros que abrieron puertas y ventanas, que nos ayudaron a que creciera la imaginación, la duda, la curiosidad, el conocimiento.

El cine también les rindió homenajes o críticos acercamientos. Trazó al maestro y la escuela con rostros y circunstancias de cada época.

En 1939, Concha Urquiza escribió con Alejandro Galindo el guion, basado en la obra Corazón de Edmundo D´Amicis, para la película Corazón de niño, la lucha del profesor Perbono (Domingo Soler) en el salón de clases.

En 1963, Julio Bracho dirigió su versión de la obra de D´Amicis, Corazón de niño, con Ignacio López Tarso como el maestro.

En tono de comedia, entre risas y calamidades, Joaquín Pardavé es el maestro Atenodoro Soriano en la Escuela de Jurisprudencia en Mil estudiantes y una muchacha, (1941, Juan Bustillo Oro).

Germán Valdés, “Tin Tan” es un merolico escondido en un internado de señoritas y se hace pasar por maestro en Músico, poeta y loco (1948, Humberto Gómez Landero). Aparecieron en el cine escuelas para mujeres como en Las colegialas (1945, Miguel M. Delgado) o en Internado para señoritas (1943, Gilberto Martínez Solares).

“Cantinflas” es maestro de primaria en El profe (1971, Miguel M. Delgado).

Eulalio González “Piporro” cambia de ladrón a maestro rural por accidente en Alias “El Rata” (Rogelio A. González, 1966). Arturo de Córdova pasa de delincuente a suplantar a un maestro en Medianoche (1949, Tito Davison).

Entre porras universitarias, hay música, romance y baile en ¡Viva la juventud! (Fernando Cortés, 1956) o en La locura del rock and roll (1957, Fernando Méndez). La escuela es un enorme relajo, pachanga eterna en No manches, Frida (2016, Nacho García). De la TV al cine, otra historia de preparatorianos bailarines en ¡Cachún, cachún ra-ra! (1984, René Cardona Jr.).

Pero no todo es comedia o chiste. La epopeya de la alfabetización, la educación en zonas rurales, está en Río escondido (1948, Emilio Fernández). Rosaura (María Félix) viaja a Coahuila a encargarse de la escuela rural: la maestra y la enseñanza enfrentan al poder político del presidente municipal (Carlos López Moctezuma).

María Rivas sufre y da lecciones de vida en La maestra inolvidable (1969, René Cardona); un maestro casi ciego, enérgico pero amoroso (José Elías Moreno), sobrelleva las travesuras de alumnos que culpan de ello a Simitrio (1960, Emilio Gómez Muriel), compañero que nunca asistió a clases.

Tres amigas de la escuela, adolescentes, enfrentan problemas, apetencias, miedos y profundos secretos en La lucha con la pantera (1974, Alberto Bojórquez). En Mariana, Mariana (1987, Alberto Isaac), el recuerdo de la escuela es dulce nostalgia y herida abierta. La obediencia perfecta (2014, Luis Urquiza), lleva a la pantalla la preparación religiosa en el seminario, un infierno de abusos con nombre y apellido.     

El documental De panzazo (2012, Carlos Loret de Mola y Juan Carlos Rulfo) es una crítica y documentada radiografía de la educación en México. Desde los testimonios de los alumnos hasta las fallas estructurales de la política educativa. La realidad en voces y en cifras.

Radical (2023, Christopher Zalla), es la historia de un maestro no convencional (Eugenio Derbez) en una escuela en Matamoros, en un entorno de violencia y abandono.

Basada en la obra de Ángeles Doñantes, El último vagón (2023, Ernesto Contreras), cuenta la amistad de unos niños y su maestra (Adriana Barraza) en una escuela rural, un viaje en un tren detenido.

El cine ha relatado a través de las décadas, con altas y bajas calificaciones, a los docentes y a la escuela.

En el “Día del maestro” la educación es una asignatura pendiente. Ya lo decía Justo Sierra: “Lo que un pueblo sabe, eso es; lo que ignora, eso es también”.        

Jaime Vázquez

Jaime Vázquez, promotor cultural por más de 40 años. Estudió Filosofía en la UNAM. Fue docente en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Ha publicado cuento, crónica, reportaje, entrevista y crítica. Colaborador del sitio digital zonaoctaviopaz. Autor del libro: “Michoacán en el cine. Episodios en la pantalla”. @vazquezgjaime