Autoridad reguladora descarta sanciones pese a críticas y debates públicos
El cantante puertorriqueño Benito “Bad Bunny” Martínez no enfrentará ningún tipo de sanción tras su participación en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, celebrado el pasado 8 de febrero en el Levi’s Stadium: así lo determinó la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC), que concluyó que la presentación no violó las normas de transmisión televisiva pese a la controversia generada antes y después del evento.
Las críticas se centraron principalmente en el contenido del repertorio y el uso del idioma español en uno de los espectáculos más vistos del año. Legisladores conservadores, encabezados por el congresista Randy Fine, habían solicitado una investigación formal, argumentando que ciertas canciones del artista contenían letras y movimientos que consideraban inapropiados para una transmisión familiar.
Sin embargo, tras revisar la grabación del show y la forma en que fue transmitido, la FCC concluyó que no hay evidencia suficiente para procesar ni multar a Bad Bunny, a la liga NFL ni a la cadena televisiva responsable.
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La comisión destacó que cualquier fragmento con lenguaje potencialmente ofensivo fue editado o censurado para cumplir con los estándares de transmisión en vivo.
La presentación de Bad Bunny se convirtió en un hito por ser el primer espectáculo de medio tiempo casi completamente en español en la historia del Super Bowl, un gesto que generó tanto aplausos como críticas.
Para muchos seguidores y representantes de la comunidad latina, el show representó una celebración de identidad cultural en uno de los escenarios más grandes del entretenimiento global.
Aunque la polémica no derivará en sanciones legales, el debate público continúa. Diferentes sectores de la opinión pública expresaron posturas divididas sobre el impacto de la actuación en la cultura popular y la televisión estadounidense.
Con la investigación cerrada, Bad Bunny puede centrarse en su carrera musical y próximos proyectos, mientras se mantiene vigente la discusión sobre los límites del contenido artístico en eventos de alto perfil.
Fuente: El Universal