La expiración del Tratado de Reducción de Armamento Estratégico dejará al mundo sin sistema de control de armamento nuclear por primera vez desde 1972

Moscú, Rusia. A los presidentes ruso, Vladímir Putin, y estadounidense, Donald Trump, se les acaba el tiempo para salvar el START III, el último tratado de desarme nuclear vigente entre ambas potencias.

La expiración del Tratado de Reducción de Armamento Estratégico dejará al mundo sin sistema de control de armamento nuclear por primera vez desde 1972, cuando la Unión Soviética y EE.UU. firmaron el SALT.

Los expertos de ambos bandos temen, dado el antagonismo entre Rusia y Occidente provocado por la guerra en Ucrania, que el planeta regrese a la situación de inestabilidad estratégica que condujo a la Crisis de Cuba (1961), en la que el mundo estuvo "a un minuto" de la Tercera Guerra Mundial.

El START III o Nuevo START fue firmado por los entonces presidentes ruso, Dmitri Medvédev, y estadounidense, Barack Obama, el 8 de abril de 2010 en Praga y renovado en febrero de 2021 por otros cinco años.

Trump no responde a la propuesta de Putin

Ante la negativa de EE.UU. a negociar, Putin propuso en septiembre de 2025 prolongar por un año los límites contemplados por el tratado: un máximo de 1.550 cabezas nucleares, 700 misiles balísticos y 800 sistemas de lanzamiento para cada una de las dos potencias, en tierra, mar o aire.

Putin, quien llamó a EE.UU. a mantener la paridad nuclear, calificó de paso "erróneo" y "corto de miras" desde "muchos puntos de vista" una posible renuncia definitiva de EE.UU. al tratado.

"La respuesta oficial de los americanos nunca llegó", constató hoy Yuri Ushakov, asesor internacional del Kremlin.

En realidad, Trump, que mostró reacio desde su retorno a la Casa Blanca a firmar un nuevo START -considerado el tratado de desarme más amplio jamás firmado- sin la participación de China, nunca aceptó la supuesta rama de olivo rusa.

Primero, dijo que la parecía una "buena idea", pero en su última declaración al respecto el pasado 8 de enero al New York Times lo dejó bien claro: "Si expira, pues que expire".

"Simplemente haremos un acuerdo mejor", añadió desafiante.

Trump no puede salvar el START III propiamente dicho -su antecesor, Joe Biden, lo prolongó dos días antes de su expiración el 3 de febrero de 2021-, ya que el tratado no admite más extensiones, pero sí mantener la estabilidad estratégica justo cuando el mundo vive una nueva era de rearme.

Descontrol nuclear

Poco importa que el Kremlin advirtiera a Trump que la firma de un nuevo tratado de desarme será un proceso "largo" y "difícil".

Y es que tanto China, que tiene en torno al 10 % del potencial de disuasión nuclear de rusos y estadounidenses, como Francia y el Reino Unidos, se oponen a firmar un futuro tratado de reducción de armas estratégicas.

Precisamente, Putin habló el miércoles por videoconferencia con el líder chino, Xi Jinping, conversación durante la que aseguró que "en el marco de las crecientes turbulencias en el mundo, la cooperación en política exterior entre Moscú y Pekín sigue siendo un importante factor estabilizador".

Los expertos temen que Rusia y EE.UU., que cumplieron con los límites impuestos por el START el 5 de febrero de 2018, dupliquen en los próximos meses el despliegue de cabezas nucleares.

"A no ser que ambos países acuerden mantener los límites de sus fuerzas, el mundo entrará en una fase de potencialmente incontenible escalada nuclear, que será más compleja que la carrera armamentista de la Guerra Fría dadas las dinámicas de la expansión nuclear de China y las desestabilizadoras tecnologías emergentes", advierte la organización estadounidense Nuclear Threat Initiative.

Según fuentes estadounidenses, ambas potencias cuentan con 5.459 (Rusia) y 5.177 (EE.UU.) cabezas nucleares, respectivamente, aproximadamente el 87 % del total mundial, pero seis veces menos que antes de la firma del primer START en julio de 1991, en el ocaso de la Guerra Fría.

"No quiero decir que esto signifique (...) que vaya a empezar una guerra nuclear. Pero, de todas formas, esto debe ponernos en alerta (...) Cuando existe un acuerdo así, hay confianza. Y cuando no lo hay, significa que la confianza ha desaparecido (...) Es mejor que no haya ningún START IV que un acuerdo que encubra la desconfianza mutua y provoque una carrera armamentista en otros países", dijo Medvédev.

Las cartas boca arriba

Los críticos del tratado recuerdan que Putin ya suspendió la aplicación del acuerdo, aunque no llegó a denunciarlo, el 21 de febrero de 2023, debido al apoyo militar de Estados Unidos a Ucrania.

Por ello, en realidad, los especialistas occidentales no pueden inspeccionar las instalaciones rusas desde hace casi dos años, justo cuando Moscú ha desplegado armas nucleares tácticas en Bielorrusia, que ha habilitado los viejos silos soviéticos.

Además, aducen sus detractores, Rusia ha realizado en los últimos ensayos con armamento de nueva generación que no está limitado por el START III.

Es el caso del sumergible atómico no tripulado Poseidón; del misil de crucero de largo alcance con propulsión nuclear Burevéstnik y del misil balístico hipersónico Oréshnik, empleado ya en Ucrania.