Es previsible una renovada tensión en la relación con México, donde la presencia de Estados Unidos será uno de los riesgos más tangibles.
Emiliano Medina Aguilera
No me gusta comenzar el año de manera pesimista. Sin embargo, si 2025 fue un año caracterizado por la incertidumbre política en torno a un potencial rompimiento entre la presidenta Sheinbaum y el expresidente López Obrador, 2026 amenaza con ser un año plagado de riesgos tanto autoinfligidos como externos, concretamente la reforma electoral y la renovada y agresiva presencia de Estados Unidos en el hemisferio occidental.
La reforma electoral representa un potencial riesgo para el futuro de la coalición Morena-PT-Verde. Ricardo Monreal, líder de la bancada de Morena, fue claro al señalar que: “El primer acuerdo es con el Partido Verde y el Partido del Trabajo”. Y es que estos partidos, que durante años eran considerados rémora o satélite, hoy tienen un peso trascendental para aprobar o nulificar las reformas del oficialismo. ¿Cómo mantener sus votos para aprobar una reforma que pretende disminuir el financiamiento de los partidos y acabar con los plurinominales? ¿Qué tan caro le saldrá a Morena mantener esta alianza?
Ricardo Gallardo, gobernador de San Luis Potosí, aseguró que echará para atrás la denominada “Ley Esposa”, misma que beneficiaba las aspiraciones de su cónyuge, la senadora Ruth González Silva, a la gubernatura del estado. Esta ley ya había sido comentada por la presidenta Sheinbaum; cabe recordar que fue el grupo político del Partido Verde quien ejerció presión para retrasar la reforma en contra del nepotismo hasta el año 2030. ¿A qué responde entonces este potencial veto del gobernador? Para que la reforma transite por buen puerto, a Morena sólo le quedará hacer concesiones ante “aliados” cada vez más poderosos.
Sin embargo, la reforma electoral no sólo afectará a las coaliciones políticas; también puede generar un clima de incertidumbre en el país y repercutir en la inversión privada. Una reforma electoral encabezada por la coalición gobernante podría profundizar el escepticismo del sector empresarial. De acuerdo con la Encuesta de Expectativas Empresariales del IPADE, a finales de noviembre del 2025 tan solo 35.2% de los empresarios mexicanos pensaban que era un buen momento para invertir en el país. Será entonces un reto mayúsculo para el gobierno de la 4T sacar a flote sus principales proyectos políticos mientras intenta reactivar la inversión doméstica.
Finalmente, Estados Unidos no cesa en sus constantes amenazas de intervención. Groenlandia podría convertirse en el escenario de una nueva disputa territorial, al tiempo que el tablero internacional se mueve en Oriente Próximo con la creciente represión del régimen iraní. El control de las remesas será el próximo foco de presión de Estados Unidos sobre México; esto ya ha comenzado con acciones concretas, como el impuesto del 1% que entrará en vigor en 2026. No obstante, este es solo uno más de los tantos focos de dependencia que dejan a México en una posición de vulnerabilidad frente a su vecino del norte.
Con las elecciones que se celebrarán el 3 de noviembre de este año, se espera una atención especial desde Estados Unidos. El golpeteo político, las capturas “espectaculares”, las negociaciones del tratado comercial y la amenaza de intervención serán parte del coctel que Donald Trump tendrá preparado para asegurar la mayoría republicana en la Cámara de Representantes y en el senado. Ante este panorama, es previsible una renovada tensión en la relación con México, donde la presencia de Estados Unidos será uno de los riesgos más tangibles.